A veces cuando analizo la persona en la que me he convertido, me siento completa, feliz, orgullosa y hasta hago una mueca de satisfacción, me convierto en un emoticon, otros días... otros días no sé bien en qué me metí, intento fingir demencia pero a veces la demencia se me sale de las manos.
Creo que mucho tiene que ver con la confianza perdida, en mí, en la vida, en las personas, en mi sombra o en algunas decisiones que he tomado presionada por algo como un sentimiento pero que poco a poco se convirtió en un hueco en el estómago.
Creo que mucho tiene que ver con una pregunta que me hago todos los días ¿realmente vale la pena? a veces, casi siempre, la respuesta es sí. La demencia viene cuando me doy cuenta que no para todos es la misma respuesta, cuando para mí es sí, para otros es un rotundo NO, sin palabras pero con muchos actos, muchos ojos cerrados, muchos bostezos de hastío, muchos secretos, muchas verdades a medias, muchas otras personas metidas en el medio,en realidad solo un par, muchas distancias que no logro acortar y momentos que no importa lo que pase, nunca voy a poder borrar.
Creo que mucho tiene que ver con el miedo a lo nuevo o lo desconocido, a mi incapacidad para ser independiente, a todo el tiempo que sigo pasando sola que a veces disfruto tanto y a veces me estorba, me estorba la soledad, no puedo platicarle lo emocionada que estoy o lo nerviosa o todo lo que me provocan los misterios del 2015.
Creo que mucho tiene que ver con el síndrome de ser mujer, de tener 30 o casi 30, de necesitar algo que nadie puede darte, de tener algo para dar que nadie quiere recibir, de ser y estar sin ser o estar. de esperar y esperar, cansarte de esperar y después volver a esperar.
Creo que mucho tiene que ver el hecho de por fin convertir el orgullo en indiferencia a todo, a todos, al día a día, a las fechas importantes que son solo días, a las aventuras que no son más que exageraciones, a los esperados fines de semana que no son más que un pretexto, a los recuerdos que mientras pasael tiempo mas cercanos parecen.
No añoro, no extraño, no pienso en volver años atrás, no me arrepiento de lo que fui lo que soy o lo que seré, de lo que he dicho o de las disculpas que he ofrecido, de lo que he dejado de decir o sentir, de lo que digo y siento ahora, no añoro una vida que no tengo y no necesito nada más que todo esto que soy hoy... pero no estaría mal cumplir 29 otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario