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Las mejores ideas nacen en el sufrir del insomnio. Tengo la corazonada de que hoy será el mejor día.

lunes, 4 de junio de 2012

*those distant bells



Despertó con la sensación de seguir en ese instante, antes de olvidar el sueño, cuando el suspiro contenido está lleno de emociones desconocidas, o conocidas pero no vividas, anheladas pero perdidas en el abismo, si no del desamor, sí de la indiferencia; o de algo que rime con rechazo repetido.

De repente su inspiración no combinaba con escribir un diario o blog y sí con el deseo de tomar su mano y conseguir sin retraso una máquina del tiempo para avisar de una vez, antes que llegue el 2008, que eso que llaman amor existe, no apesta, le espera  y es mejor que todo lo que había leído en las historias de terror  y cuentos de hadas.

Se quedó sin excusas, frases ensayadas o reporches cotidianos el día que se descubrió imaginando futuro, uno que por primera vez era tan claro que parecía ya vivido, fue entonces cuando decidió entregar su alma sin vacilar.

Pasó el tiempo, abrió los ojos y se encontró perdida en la historia, con un sentimiento muy parecido a la angustia por no saber el significado de ese recuerdo que creía encerrado en el pasado, de pronto percibió una fragancia a la que se había acostumbrado hace tiempo pero que meses atrás había decidido olvidar, era el aroma de su soledad.

Con días tan extraños, hasta las estaciones del año se confunden; la primavera pelea con el verano en tanto ella intenta descifrar la razón de palabras  y silencios, de miradas y caricias frías, de cercanía que se asemeja más  a la sensación de intentar escribir una canción de despedida.

Duda del destino, duda de las oportunidades, de los sueños, del latido de su corazón y la verdad en las palabras. Después se aferra a una corazonada lejana (¿o cercana?) y es que para ella no existe sabor más amargo que la llegada de un giro anunciado, disfrazado de repentino pero que seguramente todos esperaban.

Hoy es un día de esos en los que escuchas tu canción favorita y descubres que le sobran “la la las”, entonces decides contar una historia conocida sin imaginar lo difícil que será encontrarle un final.

 Y ¿si no quiero inventar un final? tal vez  quiero que todas las historias queden en suspenso mientras yo tomo impulso para comenzar otra vez a buscar el déjà vu que perdí en la bolsa de mi pantalón favorito.



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