"Se oye -ni se busca ni pregunta quién da- no he podido elegirlo por mí mismo"
No soy la más indicada para hablar de fe, religión, el Dios desconocido, Dioses griegos o romanos, Buda, espíritu o alma, así que me limitaré a recomendar "Médico d cuerpos y almas" de Taylor Cadwell...una novela histórica cuya narración me llevó de la mano y me hizo sentir en Roma, Grecia, la biblioteca de Alejandría y en el peregrinar de un hombre peleado con Dios, aparentemente carente de fe, que desde su niñez supo que algo grande (no sabía qué) sucedería; algo importante y trascendental. Su destino estuvo siempre ligado a esa corazonada de la que quiso huír, que intentó negar pero que finalmente lo atrapó.
El día que por fin se encontró con Arieh aceptó un destino que siempre había conocido; Lucano había nacido para cumplir una tarea que hasta ese momento estaba más allá de su entendimiento y sin embargo, gastaría hasta su último suspiro para llevarla a cabo.
Tal vez para muchos no sea el mejor libro, pero leerlo en este momento de mi vida, me llevó a pensar que los sueños tienen más de realidad que de fantasía, que los presentimientos y corazonadas son "sentimientos" dignos de ser escuchados y muy tomados en cuenta antesde aventurarnos a tomar una decisión.
Y si no están dispuestos a leer un libro a cerca de la búsqueda de Dios y la revelación final que para la autora son las únicas cosas que dan sentido a la vida del hombre, entonces pueden leerlo desde la perspectiva de la ciencia babilónica, la medicina psicosomática, la esclavitud, clases sociales y la influencia y poderío del Imperio Romano.
Los personajes me atraparon y la historia sin duda me hizo comprender que existen en la vida emociones más importantes que un corazón roto o un amor no correspondido. Que no vale sufrir por alguien más si antes no descubrimos lo que debemos sentir por nosotros mismos. Que si el destino está ya trazado, entonces debemos disfrutar cada segundo que nuestra misión tarde o temprano nos será revelada, no importa cuánto deseemos escapar de ella.
Y finalmente aprendí que debo permanecer siempre cercana a mi familia, pero no atada a ella. Seguir a mis amigos, pero no depender de sus pasos. Procurar estar rodeada de personas que me den ánimo, pero valorar aún más mi soledad. Abrir mi corazón y estar dispuesta a enamorarme sin recibir algo a cambio y seguir siendo feliz.
Así que no! no es un libro de religión, es una gran lección de vida.
